December 28 2008
Alemania, Ruta Romántica: Primera etapa

La Ruta Romántica es el recorrido turístico más conocido y antiguo de Alemania. Naturaleza, cultura y hospitalidad, son su consigna desde hace más de 50 años.

A lo largo de 350 kilómetros podemos conocer las regiones del sur del país, fascinantes y variadas.
Su denominación de Ruta romántica destaca las vivencias de los visitantes al poder recorrer y contemplar las distintas ciudades medievales y castillos que nos trasladan a épocas pretéritas.

Haciendo este recorrido descubrimos ciudades pequeñas donde nos encontramos con su historia, su arte y su cultura. Bellos paisajes y una gastronomía exquisita son el atractivo de este viaje que nos lleva desde las tierras vinícolas de Franconia hasta las cumbres de los Alpes.

Wurzburgo es una ciudad de Baviera, a orillas del Meno. Fue antiguamente sede episcopal, y en la actualidad es una ciudad universitaria, sumamente vital y animada, de estilo barroco y encanto meridional.

A ambos lados del río Meno y rodeada por bosques y viñedos, la encantadora ciudad de Wurzburgo es el inicio de esta ruta.

El edificio actual de la fortaleza de Marienberg, fue construido entre el 1040 y 1225 en un estilo románico sumanete sobrio.

Se construyó como residencia de los príncipes-obispos de Wurzburgo.

Pero en el emplazamiento del actual castillo de Marienberg ya en el año 500 a. c. había un castro celta.


Hoy es el símbolo de la ciudad y es visible desde todas partes.

El castillo de Weikersheim se encuentra en un idílico paraje del valle del Tauber.

El castillo renacentista mantiene intactos los interiores y el mobiliario barroco al estilo de Versalles.

Podemos dar un agradable paseo por los encantadores parques que rodean al castillo.

El fin del trayecto es la Orangerie, donde tendremos el placer de disfrutar de preciosas vistas al valle.
La historia del palacio Weikersheim se remonta a 1156 y era un castillo acuático.
Pero el palacio debe su fisonomía actual al conde Carl Ludwig quien en 1709 se hizo cargo de él y de organizar jardín barroco. Al morir sin descendencia, el palacio pasó a manos de otra línea de la familia Hohenlohe. A finales del siglo XIX sólo se hicieron los arreglos más necesarios.

El príncipe Constantino de Hohenlohe-Weikersheim, último noble que habitó el palacio, realizó distintos trabajos de restauración y reparación para su equipamiento. Desde 1967, el palacio Weikersheim pertenece a la región de Baden-Wurtemberg.
Fuente: alemania-turismo.com




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