December 21 2009

Bomarzo. El enigmático Parque de los Monstruos o Bosque sacro

Bomarzo es una comuna de la provincia de Viterbo en la región de Lacio, en Italia. Del Renascimento el “Bosque sacro” es una conjunción de belleza natural y citas literarias al límite de lo esotérico. Muchas, hasta hoy, misteriosas.

El Parque de los Monstruos, románticamente llamado Bosque Sacro, es un complejo monumental,  bizarro y misterioso del renacimiento tardío, que se desarrolla a lo largo de suaves terrazas de un anfiteatro natural, situado a 1,5 Km del centro del municipio de Bomarzo, entre Viterbo y Orte.
Vicino Orsini lo hizo costruir en el S.XVI con algunos monumentos que representan animales mostruosos y mitológicos. Los arquitectos eran Pirro Ligorio, Jacopo Barozzi da Vignola y otros sucesores, posteriormente. Llama al parque Sacro Bosque  y lo dedicò a su mujer Giulia Farnese.
Las inscripciones sobre los monumentos anonadan y confunden al visitante. Tal vez ésta haya sido la intención del príncipe: (Voi che pel mondo gite errando vaghi di veder meraviglie alte et stupende venite qua, dove son faccie horrende, elefanti, leoni, orchi et draghi.). (Tú que errando vagas para ver las grandes maravillas del mundo, llegaste aquí donde hay rostros horrendos, elefantes, leones, ogros y dragones) Hay otras con implicaciones morales: (Animus quiescendo fit prudentior ergo). O tal vez el complejo fue hecho sólo por arte (Tu ch’entri qua con mente parte a parte et dimmi poi se tante meraviglie sien fatte per inganno o pur per arte). (Tu que entras aquí con mente parte a parte, dime después si tantas maravillas fueron hechas para el engaño o incluso para el arte).
Historiadores y filólogos han hecho  varios intentos del explicar el laberinto de símbolos, y han encontrado temas antiguos y motivos de la literatura renacentista, por ejemplo del Cancionero de Petrarca, del Orlando Furioso de Ludovico Ariosto y de los poemas Amadigi y Floridante de Bernardo Tasso. Han quedado, a pesar de ello, tantos misterios que un esquema interpretativo universal, finalmente, no pudo ser encontrado

Sobre un  pilastro aparece, no obstante una inscripción claveSol per sfogare il core“.  Sólo para desahogar el corazón. John Shearman, que cita tantas veces el parque en su Mannerism, habla de “incríble, placentero y sobre todo, manifestación de la ficción – producto de evasión artística y literaria“.
En el Bosque sagrado, entre los árboles, parterres y arroyos, se encuentra una fabulosa colección de esculturas esculpidas en roca de personajes míticos y animales fantásticos.
La construcción del parque de los monstruos se inició sobre 1550 y en ella participaron distintos  artistas del renacimiento italiano. Lo que motivó su construcción fue el dolor que provocó el vacío que dejó en la vida del príncipe Pier Orsini la muerte de su mujer.
En  1585, después de la muerte del último principe Orsini, el parque fue abandonado y en la 2ª mitad del mil novecentos fue restaurado por Giancarlo y Tina Severi Bettini, quienes están sepultados en el templo interior del parque, que tal vez sea también el sepulcro de Giulia Farnese.
En medio de esta vegetación selvática hay un suceder continuo de apariciones fantásticas, como habitantes seculares de una tierra media, se ve desfilar un ejército de gigantescas figuras que parecen salidas de un libro de fábulas. Animales, criaturas monstruosas y grotescas, personajes de la mitología, plagado de presencias enigmáticas, falsas ruinas o fuentes. También hay arquitecturas imposibles, como la casa inclinada, o algunas estatuas enigmáticas que presentan las etapas de un itinerario de matriz alquimista.
Pleno de simbolismos herméticos y crípticas alusiones, no debemos dejar de visitar este lugar que tanto ha sugerido al imaginario y la sensibilidad estética de artistas contemporáneos como Salvador Dalì, Afro, De Kooning, Michelangelo Antonioni, Tommaso Buzi, Niki de Saint Phalle, Manuel Mujica Láinez, Ginastera. Ellos quedaron literalmente seducidos por la belleza decadente y tenebrosa de estas criaturas de piedra. Fueron ellos embrujados por este lugar único y fuera de esquemas.
 
El carácter polisémico del jardín, lleno de ambivalencias y enigmas, parece reflejar el estilo difícil y enigmático de su creador, sin dejar de incluir las tendencias y gustos del período. Las nuevas interpretaciones del parque de Bomarzo refieren especialmente a lecturas astronómicas y arqueológicas.

Pasear por el Bosque Sacro de Bomarzo es probar la embriaguez de la maravilla. El gusto por lo fantástico serpentea por todas partes. Prólogo inquietante son sus dos esfinges emblemáticas y el Gigante que lacera los miembros del  oponente en una lucha despiadada. Si en una cascada aparece una tortuga que sostiene una figuria, al lado emerge del terreno la cabeza de un monstruo infernal. Un juego de ninfas  introducen  a la caseta pendiente, que regala sensaciones de mareos a todos aquellos que entran. En la platea de los jarrones se abre la escena de Netptuno, agarrado de la cabeza de un monstruo marino de fauces abiertas, un ciclópe ninfa durmiente y un dragón atacado por un perro y un león.  El elefante y el Orco, una máscara colosal que invita a entrare.

La conexión íntima entre el perfil único del autor, su pasión por la literatura y su sensibilidad artística es sin duda una clave para entender este dispositivo arquitectónico singular.


El Parque de los Monstruos. El Bosque sacro de Bomarzo
Localidad Giardino (Viterbo). Abierto todoo le año desde las 8 hasta el añochecer.
Ingreso: entero €9, reducido (niños de 4-8) €7.

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