December 23 2009
El Pandoro. El rey de la gastronomía navideña de Verona
El pandoro es un dulce típico de la gastronomía navideña de la ciudad de Verona, Italia.
Junto al panettone, es uno de los dulces navideños más característicos de la gastronomía de las fiestas de diciembre de Italia y en la actualidad, infaltable en las mesas de estas celebraciones, en gran parte del mundo.
Los orígenes de la receta del pandoro, según afirman algunos, se localiza en Austria, donde se producía el conocido pan de Viena. Pero la producción del pandoro comenzó en 1800 a partir del “NADALIN”, un dulce veronés. El 1894 Domenico Melegatti obtuvo la patente de un dulce caracterizado por su cuerpo con forma de estrella de ocho puntas, obra del pintor impresionista Angelo Dall’Oca Bianca.
Su forma es cónica, con relieves en forma de estrella, mayormente de ocho puntas.
El bizcocho posee un color amarillento en su interior, debido al predominio del huevo y la vainilla entre sus ingredientes. También contiene harina, azúcar, mantequilla, mantequilla de cacao y levadura.
Su masa es suave, esponjosa y su aroma a vainilla.
La receta tradicional del pandoro no lleva relleno de crema o frutas confitadas como en el caso del panettone, pero con el tiempo los productores han ido recreando e integrando elementos o ingredientes, resultando particulares recetas. Es por esto que actualmente, es posible encontrar distintas versiones: rellenos de crema pastelera, cubierto por una capa de chocolate, etc.
Algunos aconsejan calentarlo antes de consumirlo.
La técnica de elaboración es muy compleja y trabajosa y consta de varias fases. Los propios italianos prefieren comprar el pandoro hechos por reposteros especializados.
El pandoro suele venderse en cajas cartón que contienen la bolsa con el pandoro dentro y
además, una bolsa con azúcar glas. El modo de servirlo incluye un procedimiento, que suele ser motivo de ansioso festejo. Se abre la bolsa que contiene el pandoro pero no se lo quita de dentro, luego se abre la bolsita de azúcar glas y se echa su contenido sobre el pandoro, aún dentro de su bolsa.
Luego se mantiene cerrada con una mano la bolsa y se agita para que el azúcar cubra toda la superficie del pandoro.
Una vez hecho esto, se lo retira de la bolsa y a disfrutar de este suave y sugestivo manjar.
Este pequeño y lúdico rito se debe a que el contacto prolongado del azúcar con el dulce provoca la pérdida de sus características.



