September 21 2008

Equinoccio de septiembre, tiempo de transformaciones


Equinoccio es cada uno de los momentos, en que el Sol está situado en el plano del ecuador terrestre, donde alcanza el cénit. Coinciden el paralelo solar y el ecuador y, por lo tanto,  la noche y el día tienen la misma duración en todo el mundo.

Los equinoccios son el instante en que suceden determinados cambios de estaciones, distintos para el hemisferio norte y el hemisferio sur.

Sucede 2 veces en el año:

• Equinocio de marzo, entre el 21 y 22 de marzo:
En el polo Norte, se pasa de una noche de 6 meses de a un día de 6 meses.
En el hemisferio norte, marca el paso del invierno a la primavera.
En el hemisferio sur, el paso del verano al otoño.
En el polo Sur, paso de un día de 6 meses de duración a una noche de 6 meses.

• Equinoccio de septiembre, entre los día 21 y 23 de septiembre:
En el polo Norte, paso de un día de 6 meses de duración a una noche de 6 meses.
En el hemisferio norte, paso del verano al otoño; se llame el equinoccio autumnal.
En el hemisferio sur, paso del invierno a la primavera; se llame el equinoccio vernal.
En el polo Sur, paso de una noche de 6 meses de duración a un día de 6 meses.

Hoy la ciencia y la tecnología nos permiten una explicación de los fenómenos de las variaciones climáticas. Pero los fenómenos de la naturaleza, desde siempre han inquietado al hombre que  ha tratado de entenderlos con los elementos de la cultura en que habitaba. Las primeras respuestas fueron del orden del mito, que aunque lejanas y superadas conservan el encanto del relato y nos ponen en contacto con los orígenes de nuestra cultura.


Cuenta Homero que hubo un tiempo en el que la hierba siempre era verde y fresca y las flores no se marchitaban. No existía el frío ni el hambre. Tanta maravilla era la obra de Démeter (Diosa de la fecundidad de los campos, la Madre Tierra, del trigo, que proporciona el pan). Era la cuarta esposa de Zeus (Padre de los dioses, dueño y señor del Olimpo). De ese matrimonio nació  Perséfone (que representa a la primavera).


Era una joven muy bella que acostumbraba a jugar en un campo repleto de flores. Un día, pasó por allí el terrible Hades (Dios de los infiernos que rige en el Tártaro o Mundo de los Muertos) en su temible carro tirado por caballos. Se fascinó con Perséfone y la raptó para llevarla al subsuelo, a su reino.

Deméter, al no encontrar a su hija emprendió una peregrinación de nueve días con sus noches. Al décimo, el Sol, que todo lo ve, le dijo quién se había llevado a su hija. Démeter, desgarrada de dolor abandonó el Olimpo. Vivió y viajó buscando a su hija. La tierra quedó desolada y sin ningún fruto ya que, sin la mano fecunda de Demeter, todo se marchita y las plantas no crecen.

Ante este desastre Zeus debió intervenir pero no pudo devolverle la hija a su madre porque Perséfone ya había probado el fruto de los infiernos y le era imposible abandonar el hades y regresar al mundo de los vivos. Pero sí se pudo llegar a un acuerdo: una parte del año Perséfone lo pasaría con su esposo y, la otra parte, con su madre.


En la antigua Grecia, el primer día de la primavera era el día en que Perséfone, volvía al regazo de Deméter, su madre. Démeter muestra su alegría haciendo reverdecer la tierra, con flores y frutos. Cuando la joven desciende nuevamente, el desconsuelo de su madre se muestra en el otoño y el invierno, cuando todo se seca.

La sucesión anual de las estaciones la explicaban los griegos de este modo: el otoño y el invierno son tristes y oscuros como Deméter al estar separada de su hija. La alegría y el resurgir retornan cuando vuelve con ella, es decir, cuando comienza la primavera.

Fuentes:  www.alihuen.org.ar - WIKIPEDIA

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