June 07 2009
La leyenda de Carcasona

Frente a la puerta de Narbona, de las murallas de la ciudad fortificada más grande de Europa, La Cité de Carcasona, encontramos el Busto de la Dama Carcas.
Cuenta la tradición que el nombre de la ciudad de Carcasona proviene, por vía de derivación, del nombre de la princesa sarracena Carcas, personaje central de la anécdota cuya historia, es leyenda.
El relato nos ubica y se remonta a principios del S.VIII, en los tiempos de la ocupación musulmana y del emperador Carlomagno.

Tras ser ocupada por las fuerzas musulmanas la plaza fuerte de Carcaso debió afrontar el asedio emprendido por el ejército de Carlomagno.
Ese citio se prolongó por cinco difíciles años.
Al frente de los caballeros que defendían la ciudad estaba la dama Carcas, ya que su esposo había muerto.
Al comenzar el sexto año del sitio, las reservas de alimentos y agua casi se habían agotado copletamente. Carcas ordenó hacer un inventario de lo quedaba. Resultó que sólo quedaban un cerdo y un saco de trigo.
Fue cuando la dama Carcas planeó una estrategia y mandó que se cebara al cerdo con todo el trigo del saco y que una vez hecho esto, se lanzara al pie de las murallas desde la torre más alta de la fortificación.
Carlomagno y sus tropas, a la vista de tal escena y observar que el animal que se había desperdiciado estaba lleno de trigo, interpretaron que los asediados disponían de alimentos en abundancia. Cansados ya por el largo sitio y habiendo caído en el engaño de que era inútil el ataque, pusieron fin al asedio y emprendieron su retirada.
Viendo que el ejército imperial se movilizaba en retirada, la dama Carcas ordenó que se hicieran sonar todas las campanas de la ciudad. En ese momento que uno de los hombres de Carlomagno exclamó: “¡Carcas sona!”



