October 25 2010

México. Día de Muertos. Patrimonio de la Humanidad

YouTube Preview Image

“…una de las representaciones más relevantes del patrimonio vivo de México y del mundo, y … una de las expresiones culturales más antiguas y de mayor fuerza entre los grupos indígenas del país.” Dice uno de los párrafos del documento de declaratoria de la UNESCO del 7 de noviembre de 2003 presentado en París, Francia, donde se distingue a la festividad indígena Mexicana del Día de Muertos como Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad.YouTube Preview Image

También señala: “Ese encuentro anual entre las personas que la celebran y sus antepasados, desempeña una función social que recuerda el lugar del individuo en el seno del grupo y contribuye a la afirmación de la identidad...”
“…aunque la tradición no está formalmente amenazada, su dimensión estética y cultural debe preservarse del creciente número de expresiones no indígenas y de carácter comercial que tienden afectar su contenido inmaterial.”

YouTube Preview Image

Todo a lo largo de la historia de la humanidad la muerte ha causado asombro, preguntas, temor e incertidumbre.
En diferentes culturas han surgido creencias en torno al tema de la muerte que han desarrollado una serie de ritos y tradiciones ya sea para alejarla, venerarla, honrarla y hasta para burlarse de ella.

México, rico en cultura y tradiciones y su singular manera de concebir la muerte y todas las tradiciones y creencias que giran en torno a ella, encuentra uno de aspectos más salientes que integran su identidad.
En México, la tradición es de un carácter peculiar y se diferencia de todos las tradiciones relativas a esta celebración.
Ya desde finales de octubre en México empieza un ambiente festivo: se ve a la gente ir y venir con sus flores que perfuman las calles.

Las tiendas se decoran con calaveras, esqueletos y tumbas en miniatura. Los niños se disfrazan de fantasmas. En las panaderías se venden panes de muertos, calaveras de chocolate o de azúcar y esqueletos.

YouTube Preview Image

Todos visitan el cementerio, enciende velas y, en especial en los pequeños pueblos o en zonas rurales, las familias comen junto a las tumbas, beben, cantan y bailan. Es frecuente ver que hacen un camino de pétalos desde el cementerio hasta la casa para que el difunto pueda volver fácilmente, ya que en México se cree los muertos regresan en esta fecha.
En la casa se prepara un altar con todo aquello que le gustaba al muerto, libro, fotos u otros efectos, pero también comida y bebida.
Esta concepción y esta celebración es para los mexicanos un modo de desdramatizar el tema de la muerte y de burlarse de la muerte. En una manera de recordar que la muerte es parte de la vida y también una forma de afirmar que la pérdida no es para siempre y que los seres queridos volverán el año siguiente. Idea, ésta última, que manifiesta la suposición de una vida después de la muerte, mucho antes de la llegada del cristianismo a la zona.

El Día de Muertos, el 2 de noviembre, es una celebración mexicana que encuentra su origen en tiempos prehispánicos, en la que se honra a los difuntos.
El evento se inicia el 1 de noviembre, coincidiendo con el Día de los Fieles Difuntos y Todos los Santos de la tradición católica.
En México Se encuentran registros del Día de Muertos anteriores a la llegada de los españoles, en las etnias mexica, maya, purépecha y totonaca. Los rituales que celebran la vida de los antepasados tienen al menos tres mil años.
La muerte, para los antiguos mesoamericanos, carecía de implicancias morales ya  que las ideas de infierno y paraíso son propias del catolicismo en el que son castigo o premio.
Para los antiguos mesoamericanos, los caminos de las almas de los muertos eran determinados por el tipo de muerte que habían tenido, y no por su comportamiento en la vida.
De esta forma, las direcciones que podrían tomar los muertos son: El Tlalocan o paraíso de Tláloc, dios de la lluvia; El Omeyocan, paraíso del sol, presidido por Huitzilopochtli, el dios de la guerra; El Mictlán, destinado a quienes morían de muerte natural. Por su parte, los niños muertos tenían un lugar especial, llamado Chichihuacuauhco, donde se encontraba un árbol del que goteaba leche, para que se alimentaran.
Los entierros en el mundo prehispánicos eran acompañados de ofrendas compuestas por  dos tipos de objetos: los que, habían sido utilizados en vida por el difunto, y los que podría llegar a necesitar en su tránsito hacia su destino.

Es por ello que era muy diversa la variedad de objetos funerarios: instrumentos musicales de barro, como ocarinas, flautas, timbales y sonajas en forma de calaveras; esculturas que representaban a los dioses mortuorios, cráneos de diversos materiales (piedra, jade, cristal), braseros, incensarios y urnas.
Cuando llegaron a América los españoles llevaron sus propias festividades cristianas y europeas del Día de Muertos. En ellas se recordaba a los muertos en el Día de Todos los Santos. Al convertir a los nativos se produjo una mixtura de tradiciones europeas y prehispánicas, haciendo coincidir las festividades católicas del Día de todos los Santos y Todas las Almas con el festival similar mesoamericano, creando el actual Día de Muertos.

Escribir un comentario

RSS