December 29 2009
Nápoles. Barroco, contemporáneo, provocador
Nápoles, con el Vesubio en el horizonte, es una de las más destacadas ciudades mediterráneas que nos deslumbra por su barroquismo y la vitalidad de su gente. Muestra orgullosamente su pasado griego, romano y español. Pasado que legó su valiosa impronta en este lugar tantas veces conquistado pero donde nadie, nunca, se siente extranjero.
En el S.XVII Nápoles reunió a una generación de brillantes pintores barrocos. Desde el español José Ribera, Luca Giordano y Giovanni Battista Caracciolo. Todos giraron en torno a la influencia del gran Caravaggio, el primer gran exponente de la pintura barroca.
El Baroco en Nápoles está en todas partes. Está en el arte y en el alma, en los museos y en las callejuelas, en las iglesias y en los mercados, en los contrastes y en los excesos y la ciudad lo celebra con Retorno al Baroco. De Caravaggio a Vanvitelli: un evento de 6 muestras en 6 museos – desde Capodimonte a la Certosa de San Martino –con más de 350 obras provenientes de todo el mundo e itinerarios sobre el tema que van
hasta el Cilento. Un fuerte motivo para viajar y visitar esta ciudad que encanta y asusta, entre plazas y boticas, callejuelas, museos, iglesias y palacios de la vieja aristocracia, hoy convertidos en hoteles con encanto o espacios de arte contemporáneo.
Tradicionalmente se llama Barroco al período comprendido entre los S. XVII y XVIII. La especial actitud estilística propia del barroco alcanzó su esplendor en Italia hacia 1630 y se desarrolló especialmente durante los 40 años siguientes. A partir de ese momento se difundió por todas las naciones de Europa.
La visita al barroco, por excelencia, es la Basílica de Santa María de la Sanità, auténtico museo de la pintura napolitana del S.XVII, que por si sola vale el viaje.
Más allá de Porta San Gennaro, se entra en el gran cuadrilátero del centro histórico, aquel de Spaccanapoli por entenderse que constituye un extraordinario teatro al aire libre donde el crisol de lo antiguo y de lo moderno, lo erudito y popular alcanza su punto máximo.
El Museo Madre está a la vuelta de la esquina. El Museo de arte contemporáneo Donnaregina (MADRE) ubicado en el histórico Palazzo Donnaregina, en via Luigi Settembrini 79, con ocasión del evento Retorno al Baroco acoge la muestra colectiva: BAROCK – Arte, Ciencia, Fe y Tecnología en la Edad Contemporánea con obras de 28 artistas: Adel Abdessemed, Micol Assaël, Matthew Barney, Domenico Bianchi, Bianco – Valente, Antonio Biasiucci, Keren Cytter, Mircea Cantor, Maurizio Cattelan, Jake & Dinos Chapman, Claire Fontaine, Lara Favaretto, Gilbert & George, Douglas Gordon, Mona Hatoum, Damien Hirst, Anish Kapoor, Jeff Koons, Jannis Kounellis, Shirin Neshat, Carsten Nicolai, ORLAN, Philippe Parreno, Giulia Piscitelli, Michal Rovner, Cindy Sherman, Jeff Wall, Sislej Xhafa.
La muestra podrá visitarse hasta el 05 de Abril de 2010. Con la cura de Eduardo Cicelyn y Mario Codognato se propone el objetivo de profundizar las similitudes temáticas y culturales que caracterizan el nuevo inicio de siglo y aquellas y aquellas del grandioso y potente imaginario visual del barroco.
Se trata de lograr la localización de cuestiones y de problemáticas que han sido preponderantes en el S.XVII y que caracterizan también a nuestro tiempo, demostrando como y a través cuales artistas contemporáneos hoy, nuevamente funcionan y se reconocen los temas característicos de la cultura barroca del 1600.
Los revolucionarios descubrimientos científicos y tecnológicos, que ponen constantemente en discusión las certezas y los hábitos y costumbres adquiridos. El gran fervor religioso que puede lleva al fundamentalismo, en el oscurantismo y en los enfrentamientos entre las civilizaciones, la dislocación del imaginario contemporáneo parece estar determinado por conflictos ideologicos y experiencias trágicas por cuestiones no muy diversas de aquellas que definieron al siglo de Galileo y de la Contrarreforma.

A golpe de vista, lo que une a los artistas presentes en la muestra con los maestros del barroco es el hecho de que todos operan a través de imágenes sensacionales, que apuntan a golpear los sentidos y a ser extremas en su violencia, en su sensualidad, en su franqueza, subvirtiendo cada categoría y desconfiando de cada definición. Como si el arte, hoy como en el S.XVII, se atreviera siempre a más para reinventar un mundo que se ha tornado más incierto sobre sus muchas contradicciones.

Por una parte Barock propone interpretar la situación actual de las Artes visuales en la perspectiva de un nuevo “sensacionalismo” del que se pueden identificar las profundas raíces formales y conceptuales en el código Barroco. Por otra parte plantea la duda, con la hipótesis opuesta –al puro estilo barroco! – que ya no es útil, ni posible creer poder hacer experiencia de qué es la obra de arte en cuanto objeto ofrecido a los sentidos y, en consecuencia, a nuestra capacidad de razonar. Si busca hacer emerger una larga línea conceptual en la que los artistas entran en competencia con el realismo artificial de las tecnologías para proponer otro tipo de realismo rico en
perspectivas y maginificas, por medio de dispositivos alegóricos costruidos para desenmascarar la impontencia de las formas culturales convencionales y para afirmar la posibilidad (barroca) de comprender y cambiar el mundo extendiendo los confines sensoriales y perceptivos.
La muestra se caracteriza por una exuberante estrategia expositiva que implica, por encima del la tercera planta los espacios adicionales de la Iglesia de Donnaregina Vecchia, la Project Room, el patio interior, la sala polifuncional, la terraza, las escaleras monumentales y el ingreso del museo donde será presentada la famosísima obra “Heaven” de Damien Hirst, un gran tiburón tigre inmerso en formaldehído.
El itinerario barroco prosigue en vía Duomo, en la Cappella del Tesoro de San Gennaro, con predominio absoluto de plata y oro, de estucos y mármoles, de frescos y pinturas dedicadas al Santo Patrono de la ciudad. Es antiguo el Museo del Tesoro de San Gennaro, donde están custodiadas las legendarias joyas, una de las colecciones más ricas del mundo junto a las de la Corona de Inglaterra y al Tesoro del zares de Rusia.
Por las calles de Nápoles, en diciembre es obligado un paseo por la calle de los pesebres, vía San Gregorio Armeno, donde, junto al nacimiento tradicional y pastores a la vieja usanza, cada año aparecen personajes inspirados en hechos de actualidad.







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