Riquezas de la Bahía de Mont Saint Michel
Además de sus mareas espectaculares, la bahía de Mont Saint-Michel cuenta con una gran cantidad de riquezas entre la tierra y el mar.
La bahía del Monte Saint-Michel está bañada por la Mancha. Desde Granville, en Normandía, hasta Cancale, en Bretaña, es rica en peces y crustáceos.
Cabe destacar la pesca del bogavante, cuya captura, severamente reglamentada, queda reservada a algunos pescadores locales; la cría de ostras y la cría de mejillones de vivero.
Se extraen del mar y de sus playas lenguados, caballas, platijas, rodaballos, centollos, berberechos y gambas.
Algunos iniciados pescan el salmón que remonta los ríos Sée y Sélune.
Los prados salados son característicos de la bahía del Monte Saint-Michel, entre el mar y la tierra, donde la vegetación que crece sobre los arenales queda cubierta regularmente por el mar.
En este espacio se ha desarrollado, desde la Edad Media, la cría de corderos de prados salados cuya alimentación proporciona a su carne un sabor inigualable.
En Pascua se pueden degustar los primeros corderos, que forman parte del prestigio gastronómico de la bahía del Monte Saint-Michel.
Los pólders estas tierras ganadas al mar mediante la construcción de diques de protección, constituyen otro paisaje característico de la bahía de Mont Saint-Michel.
Estas tierras muy fértiles se destinan principalmente al cultivo de verduras: zanahorias, papas, lechugas y la echalota rosa, cultivo muy característico de la bahía.
Al borde de los pólders, los paisajes de las granjas de Normandía y Bretaña nos ofrecen su singular atrctivo: este es el reino del pollo alimentado con grano, el pato criado por su foie-gras, el cerdo de granja, las vacas normandas y bretonas, los huevos, la leche, la mantequilla, la nata, etc. También, de los cultivos de manzanas y peras para la fabricación de la sidra y la perada.
Fuente: www.lemontsaintmichel.info

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